Anomalía ocular del Collie

Rev. Marzo 2019

 

Choroidal hypoplasia (the light area tothe left of the optic nerve.)

La anomalía ocular del Collie (CEA) es una enfermedad congénita y hereditaria. Todos los perros con CEA tienen hipoplasia coroidea bilateral (CH), también denominada displasia coriorretiniana, un adelgazamiento del tejido vascular en la parte posterior del ojo, que no afecta a la visión de manera significativa. Algunos perros también presentan coloboma del nervio óptico, condición en la que el tejido nervioso no está desarrollado por completo en la zona en la que el nervio óptico entra en contacto con la parte posterior del ojo. En unos pocos casos, también puede haber desprendimiento de retina. Estos dos últimos defectos son más serios, pudiendo incluso desembocar en ceguera. La CEA ya se manifiesta desde el nacimiento y no progresa, por lo que no hay que preocuparse de que un cachorro afectado empeore con el paso del tiempo. Por otro lado, cabe mencionar que los cachorros afectados de CEA no sufren ningún dolor.

Generalmente los cachorros con CEA tienen una apariencia completamente normal, dado que muy pocos desarrollan defectos que afecten seriamente a la visión. Dichos defectos se encuentran en el interior del ojo, y solo pueden ser identificados con ayuda de instrumental especializado. Por lo tanto, el diagnóstico sólo puede ser realizado bien por un oftalmólogo veterinario o mediante una prueba de ADN. Si bien el coloboma y el desprendimiento de retina pueden ser identificados fácilmente en el examen oftalmológico, la CH puede no ser tan evidente en los cachorros de 6 semanas o más, dado que la lesión puede oscurecerse a medida que se desarrolla el pigmento en la parte posterior del ojo, de forma que la afección quede enmascarada.

La CH está causada por una mutación génica recesiva. Dejando a un lado el hecho de que cuando aparecen los efectos más serios mencionados, no es sólo esta mutación la única causa; los perros que no tienen dos copias de la mutación CH, no desarrollarán CEA en ningún caso, ni en sus formas más leves de manifestación. Otras causas como: genes aún sin identificar, efectos ambientales o el ADN regulador serán las que determinarán qué defectos desarrollará exactamente un cachorro con CEA. Mientras tanto, los perros portadores de una sola mutación CH, serán completamente normales. No hay ninguna relación conocida entre la CEA y el color del pelo o de los ojos de los animales. La CEA ha sido identificada en otras razas caninas, incluyendo Collies, Shelties y Border Collies. La mutación causante de la enfermedad es la misma en todas las razas afectadas.

Es posible diagnosticar erróneamente el CEA en el examen oftalmológico, por tanto, en caso de duda, la prueba de ADN se puede utilizar para confirmar el diagnóstico. Si se descubre que un perro está afectado por CEA, significa que tanto el padre como la madre portan la mutación. Los padres, hermanos y la descendencia de los perros afectados por CEA o los portadores identificados, deben someterse a la prueba de ADN si se van a utilizar para la reproducción. Los perros afectados no deben ser criados. Los portadores deben criarse solo con parejas testadas por ADN y libres para la mutación.

La CEA es una enfermedad que se pasa por alto fácilmente si los criadores no hacen exámenes oculares de rutina a sus cachorros. Estadísticamente, solo el 25% de los cachorros de la cría de dos portadores se verán afectados por la enfermedad. Si no se testa a todos los cachorros, incluidos los que se dirigen a hogares con fines no reproductivos, la presencia de CEA puede pasar desapercibida. Si los cachorros no se chequean hasta después de las 7-8 semanas de edad, la enfermedad puede haberse enmascarado ya y no ser detectable en un examen ocular posterior.

traducido por Cristina Riobello Suárez